jueves, 24 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
Qué rara está la calle. Me olvidaste o quizás ya ni mi cara es la misma. Y todo color sepia ante mis ojos entreabiertos y mi lento caminar ¿Qué se podrá rescatar de lo que perdimos ya? Soy la sombra del olvido, soy la lágrima, la buena; soy el preso en tu condena, soy el árbol que se quema. Soy el buen samaritano pero tiro a veces piedras. No vuelvo para buscar lo que me querías dar. Lejos las manos que no pensé. Suelo extrañarte para volver. Otoño blanco ahora lo sé, tu vuelta querer, tu vuelta querer

Escapémonos tan lejos de aquí, distantes de todo; en la oscuridad donde no haya más que ver en tus ojos. Escondámonos de la multitud del absurdo día a día, donde todas esas cosas que perturben no estén más en nuestras vidas. Para que estemos solos y el universo se nos quede en un abrazo. Donde se esfumen esas dudas y esos miedos que nos quedan del pasado
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